Sociedades Científicas

Cito de Viva la Ciencia, por Antonio Mingote y José Manuel Sánchez Ron (Editorial Crítica):

Además de sus contribuciones científicas. la Revolución Científica nos dejó una serie de innovaciones, no sólo de ideas, teorías y boservaciones, sino también de comportamientos y mecanismos que resultaron esenciales para el avance científico. Nos estamos refiriendo a las asociaciones profesionales.

Las ideas científicas pueden surgir en ocasiones en escenarios solitarios. [...] Pero, tomada en su conjunto, la actividad científica requiere de instituciones en las que los científicos reciban educación especializada, realicen sus experimentos, intercambien ideas y publiquen sus trabajos. Y fue durante la Revolución Científica cuando se crearon instituciones que sirvieron a estos fines: las primeras sociedades científicas realmente significativas y estables.

En la Europa del siglo XVI proliferaron las universidades. Podemos hablar de ellas, y con razón, como centros de saber. Pero es ésta una denominación un tanto equívoca eran, sobre y por encima de todo, centros de enseñanza, y, de hecho, sus planes de estudios y división en facultades se mantuvieron estáticas durante siglos. Se necesitaba otro tipo de centros para que la ciencia pudiese desarrollarse verdaderamente: las academias y sociedades científicas.

El texto acerca de las Sociedades Científicas sigue, pero creo que es suficiente. Por alguna razón me ha recordado a los hacklabs y medialabs: a los laboratorios de andar por casa donde se pueden desarrollar ideas en colectividad.